La isla Catalina es el único lugar de República Dominicana donde fácilmente puede uno encontrarse cara a cara con mapaches y liebres salvajes, subsistiendo en un hábitat que ya han hecho suyo. Considerados exóticos en esta parte del planeta. Aunque se dejan fotografiar, se mantienen a una distancia prudente del turista. Suelen salir en las tarde de los cambronales en busca de alimentos, luego de que los visitantes se han marchado. Sus instintos de conservación es admirable. Ellos poseen la facultad de detectar el desembarco de los cruceros e inmediatamente se dirigen todos a la zona de descarga.
Santuario de las Ballenas Jorobadas en Samana

Cada invierno, las Ballenas Jorobadas migran alrededor de 2000 a 4000 millas, desde las áreas de alimentación situadas en la costa Este de los Estados Unidos y Canadá, Groenlandia e Islandia, hacia las zonas de reproducción en las aguas territoriales de la República Dominicana.
Un espectáculo sorprendente te espera cada año en la Bahía de Samaná: las ballenas jorobadas que vienen desde los mares de Islandia, Groenlandia, Canadá, y América Norte, llegan al mar Caribe para parir y buscar pareja en el agua caliente. Desde enero hasta marzo, son miles que se quedan en la Bahía de Samaná.
El espectáculo es impresionante, cuando los machos de 40 toneladas saltan arriba el agua y caen abajo unos metros adelante. Si no gana reacciones de ninguna hembra el macho trata de a traerlas con una canción larga y monótona que las ballenas pueden oír hasta un radio de 30 kilómetros. Después dar luz a sus pequeños, las ballenas preparan su regreso hasta el norte. Desde 1986 "Banco de Plata", Samaná, se ha convertido en un santuario para la protección de las ballenas.
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